sábado, 1 de octubre de 2011

Amor (2/4)


(Continuando el texto sobre el amor, he tenido que cambiar el título del post anterior para indicar que van a ser, no tres, sino cuatro entradas. Desde luego es un tema difícil de resumir como para que quede mínimamente zanjado y claro. A ver si lo consigo.)

Como este tema es tan complejo, requiere verdaderamente un estudio desde distintas perspectivas como la biología, la psicología, la sociología o la espiritualidad, e incluso religión.

Esta vez, voy a tomar la mano de la antropóloga Helen Fisher, que se ha dedicado a estudiar la neurobiología del amor.

“A partir de la lectura de poemas, canciones e historias procedentes del mundo entero, he llegado al convencimiento de que la capacidad de amor romántico se encuentra firmemente enraizada en el tejido del cerebro humano” nos cuenta Helen Fisher en su libro Why do we love? ...Helen se preguntaba “¿En qué consiste este sentimiento volátil y a menudo incontrolable que nos absorbe la mente, trayéndonos la felicidad en un momento y la desesperación al siguiente?”


 

“Una de las primeras cosas que ocurre cuando nos enamoramos es que experimentamos un cambio brusco en nuestra conciencia: el “objeto de nuestro amor” cobra lo que los psicólogos llaman un “significado especial”. La persona se convierte en algo nuevo, único y sumamente importante. Antes de que la relación se convierta en un amor romántico, podemos sentirnos atraídos por diferentes individuos (…), pero finalmente acabamos por concentrar nuestra pasión en uno de ellos. Este fenómenos está relacionado con la incapacidad humana para sentir pasión romántica por más de una persona a la vez.”

“El amor romántico está estrechamente ligado a otros dos impulsos del emparejamiento: el deseo, es decir, la necesidad de satisfacción sexual, y el apego, los sentimientos de calma, seguridad y unión con una pareja de larga duración.

"Cada uno de estos impulsos del emparejamiento viaja por diferentes caminos del cerebro; cada uno da lugar a conductas, esperanzas y sueños distintos y cada uno está asociado con diferentes sustancias químicas cerebrales. El deseo está asociado sobre todo con la testosterona, tanto en hombres como en mujeres. El amor romántico está ligado al estimulante natural de la dopamina y tal vez a la norepinefrina y la serotonina. Y los sentimientos de apego entre el macho y la hembra están producidos principalmente por dos hormonas: la oxitocina y la vasopresina."


"Por otra parte, cada uno de estos sistemas cerebrales evolucionó hacia un aspecto diferente de la reproducción. El deseo evolucionó para motivar a los individuos a buscar la unión sexual con casi cualquier pareja más o menos adecuada. El amor romántico nació para impulsar a los hombres y las mujeres a centrar su atención en la pareja con un individuo preferido sobre los demás, conservando de este modo un tiempo y unas energías de valor inestimable para el cortejo. Y los circuitos cerebrales del apego entre el macho y la hembra se desarrollaron para permitir que nuestros antepasados vivieran con su pareja al menos lo suficiente para criar juntos a un hijo durante su infancia.” 

"Estas tres redes cerebrales, el deseo, la atracción romántica y el apego, son sistemas multidisfuncionales. Además de su propósito reproductivo, el impulso sexual sirve para hacer y mantener amigos, proporcionar placer y aventura, tonificar los músculos y relajar la mente. El amor romántico puede estimularnos a mantener una relación amorosa o impulsarnos a que nos enamoremos de otra persona e iniciemos los trámites de divorcio. Y los sentimientos de apego nos permiten expresar un verdadero afecto también por los niños, la familia y los amigos, además de por el ser amado."


"La naturaleza es conservadora. Cuando un diseño le funciona, se aferra a él, ampliando sus funciones con el fin de adaptarlo a múltiples situaciones. Pero el propósito fundamental de estos impulsos interrelacionados es motivarnos a seleccionar una serie de compañeros sexuales, elegir uno en el que volcarnos y permanecer emocionalmente unidos a él durante el tiempo suficiente para criar juntos a un hijo: los fundamentos del juego del emparejamiento.” 



 (Esta vez si viene a cuento la canción. La letra, lo siento, no es tan científica, pero es preciosa: http://www.quedeletras.com/letra-cancion-las-llaves-robadas-bajar-110406/disco-puerto-presente/macaco-las-llaves-robadas.html) *Por cierto: en la letra, donde sale "¿....?" dice "oro y luz"

5 comentarios:

emejota dijo...

Bien cierto lo que nos cuentas, encima comprobado. Somos pura química.
Esa cabecera otoñal es preciosa. Besso.

Sternn dijo...

Y tantas canciones y poemas dedicados a una mera reacción química. Jaja

Espérame en Siberia dijo...

¡Cuaz! Yo de estas cosas del querer sólo sé que nada sé, jajaja.

¡Te mando todo mi cariño, bella! :D

Sternn dijo...

Esto, como el arte, Siberiana. ¿Qué más da? A disfrutarlo y ya está, ¿verdad? Yo es que no puedo parar..

En fin, que...“E mentalizarce y quererse de verdá, sano, ese cuerpo, tené potencia, se feli, quererte tú mismo, a quererte tú mucho, porque quiere también al que tiene a tu lao y todo zale de verdá de deporte.”

¡Un beso guapísima!

Perfida Canalla dijo...

Interesantisimo...
Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita